jueves, 31 de julio de 2008

BREVE ENSAYO SOBRE LA CEGUERA

Como ya hemos comentado en otras ocasiones, una de las características de la Roma actual es que, aunque todos los romanos tienen, por lo general, dos ojos, no todos ven la realidad de la misma forma. Y así por ejemplo, como también hemos comentado, los seguidores del Emperador sólo ven aquella parte que encaja en sus dogmas, siendo ciegos al resto. Y, además, perciben a sus adversarios como demonios de torva mirada, y los tratan en consecuencia.

Por su parte, los nacionalistas samnitas y sabinos sólo perciben la realidad cuando se ajusta a sus mitos, y cuando, como ocurre con frecuencia, no se ajusta en absoluto, sólo perciben aquéllos, mientras que a los que no son sabinos o samnitas como ellos, sencillamente, no los ven. Y esto les causa gran pesar porque, al no verlos, no pueden protegerlos como sin duda les gustaría, y así por ejemplo no pueden dejarles que accedan a los empleos y fondos públicos. Y tampoco pueden proporcionarles la educación en latín, la lengua que habitualmente emplean, porque, al no verlos, se creen que no hay una suficiente demanda. Y ocurre que los sabinos y samnitas también hablan latín, pero esto no sólo no lo ven, sino que parece que tampoco lo oyen. Y en la tierra gobernada por los sabinos la situación es aún peor, porque los gobernantes, al no ser capaz de ver a los que no son sabinos como ellos, son incapaces de impedir que los feroces asesinos que entre ellos se encuentran se dediquen a perseguirlos, atemorizarlos y matarlos. Y, pensándolo bien, estos feroces asesinos no parecen tener problemas para ver a los que persiguen y matan, de modo que quizás esta deficiencia de visión dependa de la actividad que se proponen acometer.

Sin embargo sabinos y samnitas, con el tiempo, han llegado a percibir muy vagamente, a través de los susurros que emiten, normalmente en latín, la triste existencia de aquéllos que, como espectros, vagan por fuera de su mundo. Y, de este modo, han desarrollado la immersio, un procedimiento mediante el cuál conjuran a estos seres del más allá y los atraen a su mundo, aunque despojados de su lengua y su memoria, y para dedicarlos, usualmente, a tareas menores. Es por eso que ahora los samnitas han redactado una ley para la educación de púberes e impúberes en la que, dejando por completo de lado al latín, afirman que la única lengua propia del Samnio es el samnita (artículos XI, XIV, XV y XVIII) pues es la única que ellos oyen, y en la que regulan el conjuro de la immersio (artículo XVI).

Y mientras tanto los colaboradores del Emperador niegan también que esta realidad exista, pues parece que ellos, a su vez, no sólo son ciegos a los propios samnitas, sino incluso a lo que éstos dejan por escrito. Y desde hace tiempo tanto el avieso Cucúmbero Albo como la pretoriana Carminator se dedican a perseguir ferozmente a todos aquellos que denuncian lo que sus ojos ven pero permanece invisible para estos colaboradores del Emperador. Aunque hay quien dice que el caso de Cucúmbero Albo es especial, y que en realidad no es más que un instrumento hueco de viento a través del cuál retumba la voz del Emperador, y tras cuya hórrida apariencia de roedor se oculta la permanente sonrisa de éste.

jueves, 10 de julio de 2008

LOS SAMNITAS, LOS SABINOS Y LAS RANAS

Carminator, la generala del Emperador, ha declarado en relación con el Manifestus que los que lo han firmado no tienen la menor idea de lo que dicen porque jamás han puesto sus pies en la región gobernada por los samnitas. Y, obviando el hecho de que muchos de los firmantes viven precisamente en esa región, al decir esto parece creer que la permanencia en ella atribuye telúricamente el conocimiento de verdades superiores. Y con esto Carminator recurre a un argumento muy querido tanto por samnitas como por sabinos, que consiste en afirmar que las cosas que suceden en los territorios que ellos gobiernan, y que a un observador parecen escandalosas, en realidad no lo son, sino que sencillamente el tal observador no las comprende, pues la profunda visión de las cosas sólo está al alcance de ellos, es decir de los samnitas y sabinos.

Y lo cierto es que los samnitas y sabinos parecen tener una visión peculiar pues, del mismo modo en que se dice que hay ciertos batracios que sólo pueden ver aquellos estímulos que su cerebro está preparado para identificar, y son incapaces de ver un elefante pasando frente a ellos si resulta que su cerebro no lo tiene asimilado, tanto sabinos como samnitas sólo son capaces de percibir las cosas que encajan en la idea de la tribu que ellos mismos han profetizado, pero son incapaces de ver al resto de los romanos. Y esto explicaría que Carminator defienda la immersio, pues parece ser que el sometido a ella emerge bendecido, aunque aturdido y boqueando, y ya visible para los sabinos y samnitas, que hasta ese momento no lo habían visto. Aunque los maledicientes, que siempre los hay, afirman que el proceso no es tanto una immersio como una lavativa, pues aquella, como ésta, deja muy malparada la dignidad del que lo sufre. Pero Carminator alaba el bautizo al mundo samnita que supone la immersio, pues gracias a ella las personas comienzan a existir para sabinos y samnitas. Y por eso Carminator ha declarado con orgullo que gracias a la immersio no hay samnitas de primera y de segunda, sino que convierte a todos los ciudadanos en iguales, lo que no deja de tener razón, porque el resto, mientras no la practica, no existe.

Pero hay quienes afirman que, ni siquiera tras la immersio se produce la igualación de los samnitas, pues se dice que los recién bautizados o xarnegus nunca consiguen gozar realmente de un status similar a los de los samnitas de raigambre, aunque proporcionan diversión a éstos.

martes, 8 de julio de 2008

ESCENAS DE ROMA

Estos días esta siendo muy comentada en el foro la epistula que circula por Roma y que cada vez va siendo firmada por más ciudadanos. Esta epistula fue redactada y firmada inicialmente por un grupo de eximios pensadores, pero más tarde se adhirieron a ella notorios atletas y, finalmente, ciudadanos comunes. Y esto no debe extrañar, pues la epistula esta redactada con una prosa clara y diáfana, y se limita a pedir cosas que alguien que no viviera en Roma, y no estuviera al tanto de las peculiares circunstancias, encontraría muy sorprendente que tuvieran que ser pedidas. Y por ello, la epistula ha pasado a ser conocida como la de la veritas manifesta o, sencillamente, el Manifestus.

Y lo que el Manifestus pide es que se respete el derecho de todos los romanos a ser educados en latín. Y parecería que esta petición tan sencilla estaría destinada a ser acogida con simpatía por todos los romanos, pero no ha sido así. Pues resulta que el Manifestus tiene la virtud de dejar a las personas en el lugar que realmente ocupan, que con frecuencia no es el que les gustaría ocupar, despojándolas de las caretas con la que se revisten cuando sus palabras no coinciden con sus actos. Y no es que este sea el caso del Emperador, pues éste ha rechazado el Manifestus sin ningún tipo de disimulo, pero en cambio ha causado un gran número de quebraderos de cabeza a sus pensadores oficiales, que se las han visto y deseado para razonar su rechazo. Y el caso más pintoresco ha sido el del vate Gamonedus, que en un despiste se adhirió inicialmente al Manifestus, pero luego, sudando, ha tenido que hacer titánicos esfuerzos para argumentar en la dirección opuesta al sentir sobre él la furibunda mirada del Emperador. Y así, cuanto más cristalina es la lógica del Manifestus, más opaco tiene que ser el lenguaje empleado por sus detractores, lo que hace que éstos lo odien aún más.

Y por otra parte, la situación de las finanzas continúa empeorando, pero el Emperador continúa reclamando la confianza de sus súbditos, y el ecónomo, para sorpresa de todos, ha dicho que con él no iba la cosa, ha comenzado a desgranar su letanía y cuando sus oyentes se han despertado él ya se había ido.

Y en estas circunstancias el Emperador se ha reunido con sus acólitos, pero no porque le parezca preocupante la situación económica, ni por estudiar las virtudes del Manifestus, sino porque ha decidido que ya es hora de que todos los romanos, sin excepción, sean educados en la fe verdadera, es decir en el progressus immaculatus, y abandonen las demás, especialmente la de los cristianos. Y una vez que todos los romanos estén unidos en la misma fe, la alternancia en el poder ya no tendrá sentido, y así lo ha manifestado el Emperador, con lo que el sistema político del ateniense Pericles recibirá su testamento definitivo. Y, por último, se ha preocupado de que los romanos tengan la posibilidad de acortar su estancia en el mundo sensible por cualquiera de sus dos extremos, al nacer o al morir.

Y así están las cosas por Roma, con ciudadanos que se ven obligados a firmar verdades manifiestas, con una severa crisis que amenaza la urbe y con el Emperador empeñado en convertir a la población a su fe. Y por eso hay quienes opinan que, al pretender que los romanos podamos ser extirpados de la existencia con facilidad, el Emperador ha sido inspirado por los Dioses con el fin de aliviar nuestros sufrimientos.

jueves, 3 de julio de 2008

EL PATRIARCA DE LOS SABINOS Y PLATÓN

Juan Josué, el patriarca de los sabinos, ha emitido en edicto según el cuál, en adelante, los carteles y los rótulos de los establecimientos públicos deberán ser redactados en esta lengua, y los empleados deberán usarla para atender a los clientes. Y en esto sigue el camino ya emprendido hace tiempo por los samnitas e incluso por los gobernantes de las ínsulas, que aspiran a independizarse de Roma para ser conquistados por los samnitas.

Y es este asunto de las lenguas de difícil comprensión, como todos los que afectan a sabinos y samnitas, porque es bien sabido que antes de emprender cualquier acción, tanto sabinos como samnitas invocan ruidosamente grandes Ideas, como si fueran éstas las que guiasen su actuación. Y son estas Ideas variadas, pero siempre bellas, tales como los derechos de los pueblos oprimidos, o la preservación de sus culturas. Pero ya nos advirtió el ateniense Platón que estas Ideas son puras siempre que se mantengan en el éter, pero que al contacto con el flujo del mundo real, son inexorablemente corrompidas. Y hay que decir que las Ideas que suelen invocar sabinos y samnitas tienen tendencia a la rápida putrefacción, como un pescado que fuera dejado a pleno sol en verano en el puerto de Parténope.

Y así por ejemplo, en relación al asunto del que hoy hablamos, se suele invocar la Idea, de apariencia noble, de que todos los habitantes de las regiones gobernadas por sabinos o samnitas deben tener derecho a ser atendidos en la lengua que escojan. Y esta Idea, cuya formulación presenta una bella simetría, se corrompe en cuanto es trasladada al mundo sensible. Porque, dado que todos los habitantes de las regiones gobernadas por sabinos y samnitas hablan el latín, pero solo algunos la lengua regional, resulta que la Idea limita el acceso a las cuesturas, preturas y demás sinecuras a los que hablan la lengua autóctona, dejando fuera a los que sólo hablan latín. Y esto, a su vez, acaba provocando un segundo efecto, más sutil pero más pernicioso, que consiste en la asunción de que los nativos, que son los que en teoría conocen la lengua autóctona, tienen derecho a un status superior al de los no nativos, lo que acaba siendo interiorizado por ambas partes, y rompiendo la uniformidad del status civitatis.

Y hay quienes sospechan que los sabinos y samnitas invocan las Ideas, pero en realidad conocen de antemano y buscan el resultado corrompido, y al actuar así obran como si intentaran ocultar un cuerpo enfermo y lleno de llagas purulentas con vistosas vestiduras. Pero lo cierto es que por el momento las llagas no parecen ser visibles para la mayoría de los ciudadanos, y sabinos y samnitas siguen extendiendo su poder a expensas de Roma.

domingo, 22 de junio de 2008

.
Estaré una semana ausente. El foro queda a vuestra disposición.
Salud.

jueves, 19 de junio de 2008

CONVERSACION EN EL FORO

Por su interés, reproduzco textualmente una conversación mantenida ayer en el foro, que ayuda a aclarar algunos conceptos.
.
Apóstolos Genitalis:
Ave crem, Callo.
Como descendiente de sabinos de pura raza sabina (desde al menos hace CD años -como puedo demostrar por las inscripciones encontradas en un templo de mi aldea sabina y que serían la envidia de muchos que ejercen de sabinos puros sin serlo y de otros que simplemente aspiran a ser admitidos en la tribu pese a la impureza de su sangre- pero siendo un sabino que se resiste a pasar por el aro del sabinismo de Sabino, y valga la redundancia, miedo me da el nuevo rumbo que quiere dar a la galera pepera Basagoitus Interruptus.
________________________

Callo Tácito:
Salve Apóstolos, es un placer verte por el foro.
Debo aclarar que siempre que digo “sabinos” me estoy refiriendo a los fanáticos nacionalistas que gobiernan aquéllas tierras, seguidores de un orate racista que edificó sus teorías sobre el decoro de las distintas danzas regionales y otros asuntos de similar relevancia, y no a los que como tú habéis nacido allí, y sois descendientes de otros que allí vivieron mucho tiempo antes que tú. Jamás se me ocurriría llamaros a todos por el mismo nombre, y mucho menos que éste fuera el de “sabinos”. De hecho, un ferviente sabino puede haber nacido, digamos, en la Bética, y con frecuencia estos son los peores.
De modo similar, cuando hablo de los samnitas me refiero a los nacionalistas de aquella zona, y no a todos sus habitantes. Y ocurre que todos estos nacionalistas, tan orgullosos de las diferencias que respectivamente se han inventado, son muy parecidos entre sí, del mismo modo que los más radicales forofos de dos aurigas rivales del hipódromo son prácticamente indistinguibles.
Y lo que el Procónsul y Basagoitus Interruptus parecen querer hacer es flexibilizar sus convicciones para hacerlas compatibles con un eventual pacto con los sabinos, que estiman necesario para alcanzar el poder. Y esto es un problema derivado de la legislación de los comicios, que da a los sabinos y samnitas un poder desmesurado, y del propio valor del nacionalismo como mercancía de venta a los ciudadanos, dado que desde que nuestras madres nos trasmitían en la infancia que éramos más listos y más monos que los demás, generalmente sin fundamento, a todos nos gusta que nos revelen que somos diferentes y mejores que el resto, especialmente si no nos cuesta esfuerzo.
________________

Apóstolos Genitalis:
En efecto, Callo, siempre me he considerado un vascón y me alegro de que me aclares los términos que utilizas. Los vascones y los sabinos cada vez tenemos menos cosas en común y no veas cómo les fornica a los segundos que les recordemos que somos tanto o más vascones que ellos. Especialmente los que procendentes de otras partes de Hispania y deseosos de verse aceptados pr la tribu -cosa que nunca conseguiran, pues siempre serán para la tribu ciudadanos de segunda, "como los germanos en Maiorca" que dijo Javi "manus sanguinis" Arzallus- someten sus nombres a cirugía onomástica para tratar de borrar lo imborrable: sus orígenes y su profunda imbecílitas.
____________________

Y para finalizar, una perla de Dómina Cupa: "casi nadie parece entrar en éxtasis como ella (la Vestal) entra cuando habla del "nuevo modelo de gladiador", que parece ser un cruce entre Cristina Almeidae y el orador Antonio Galax"


martes, 17 de junio de 2008

LA ENMIENDA DEL PROCONSUL

Hasta los pasados comicios, predominó en Roma la llamada crispatio, cuyo origen era el siguiente. Es sabido que el Emperador y sus adeptos no perciben la realidad tal y como lo hacen los no iniciados, sino sólo aquélla parte que encaja en sus Sagradas Imágenes, consiguiendo de este modo trascenderla y flotar en las capas superiores del éter. Y es por eso que el Emperador y sus devotos consideran de mal gusto, y aún de mala idea, que se les recrimine por lo que ocurre en el inframundo de la realidad, que es precisamente lo que hacían el Procónsul y sus seguidores. Pues éstos reprochaban sin parar al Emperador, por ejemplo, que pactara con los feroces asesinos sabinos o que aprobara un estatuto para los samnitas que viola la Constitución romana, sin darse cuenta que todo eso ocurría meramente en la realidad y no en el éter. Y de este modo conseguían que el Emperador se enfureciese y enviase a Cucúmbero Albo y a la Sibila de Cumas para flagelarlos. Así, por culpa del Procónsul, se desataba la crispatio

Pero tras los pasados comicios, el Procónsul pareció sufrir una revelación y comenzar a atisbar los sublimes niveles del éter solo accesibles hasta ese momento al Emperador y sus prosélitos. Y desde ese privilegiado lugar que comenzaba a ver se dio cuenta de lo injusto que había sido hasta ese momento, pues desde allí la grosera realidad no se percibe en toda su crudeza, sino como si estuviera matizada por un halo rosa. Y así, por ejemplo, desde el éter los sabinos y samnitas son percibidos como fieles, aunque vehementes, defensores de sus costumbres oprimidas, lo que, de paso, permite considerarlos como idóneos socios en caso de un eventual acceso al poder. Y en este proceso el Procónsul se vio ayudado por algunos subalternos que también comenzaban a ver la luz. Y este fue el caso de Basagoitus, que decidió poner fin al hostigamiento que hasta entonces los seguidores del Procónsul mantenían contra los sabinos, y que por eso fue conocido como Basagoitus Interruptus. Y así el Procónsul y Basagoitus comenzaron a plantear enmiendas en sus ponencias a fin de que éstas fueran más tolerantes con los sabinos. Y, simultáneamente, decidieron prescindir de todos aquéllos cuyos ojos se mantenían obstinadamente ciegos a todo aquello que no fuera la cruda realidad.

Y así, ante estas enmiendas, el Emperador y sus adictos han comprobado que efectivamente el Procónsul y algunos de sus seguidores se han enmendado, y se regocijan de su llegada al éter como los cristianos celebran el retorno del hijo pródigo, aunque algunos piensan que será el Procónsul quien acabe desempeñando el papel de cabrito sacrificado. Pero mientras tanto, éste disfruta de los preparativos del banquete, y de los parabienes de los que hasta ahora lo atacaban con fiereza. Y hoy mismo el avieso Piscis, que fue nombrado Alto Comisionado de las Víctimas con el fin de proteger al Emperador de éstas cuando negociaba con los crueles asesinos sabinos, se ha congratulado de la revelación del Procónsul y ha aprovechado para hostigar a los demonios que se obstinan en permanecer en el infierno de la realidad.