Hoy es noticia en el Foro el edicto de persecución dictado por en Emperador contra los iustus, una extraña secta que cuenta con muy pocos miembros en Roma y que profesa una peculiar doctrina que, a grandes rasgos, se puede resumir en lo siguiente. Que, para los iustus, el mundo es como un laberinto, similar a aquél habitado por el Minotauro que el ateniense Teseo se encargó de despachar, delimitado por frágiles hilos que separan la justicia de la maldad. Y los hombres justos deben caminar por el mundo poniendo gran cuidado para respetar siempre los hilos que los separan del mal, pues una vez que cruzan los límites los hilos quedan rotos y ya no se pueden volver a unir. Y esto explica el edicto del Emperador considerando heréticas las opiniones de esta secta, pues para él la delimitación entre el bien y el mal, que siempre es discutida y discutible, no está marcada por hilos rompibles, sino que consiste en una mera línea que se puede cruzar de uno a otro lado a voluntad o, en palabras del iudex Vermículus, cuando lo aconseja la jugada. Y es que los adeptos del Emperador conciben este asunto como un escenario lúdico, y por ello juegan a entrar y salir de la maldad como los impuberis juegan a “tula en alto”. Y, como es sabido, este juego tiene sus propias reglas según las cuales los adversarios, es decir, los partidarios del Procónsul, sólo pueden atraparlos cuando el Emperador y sus adeptos tienen los pies en el suelo, lo que ocurre raras veces. Es por ello que el Emperador y sus fieles son excelentes jugadores en este juego, aunque suelen acabar con las togas perdidas de tanto arrastrarlas por el barro. Por el contrario, los seguidores del Procónsul, que son más torpes, cuando intentan atraparlos suelen incurrir en la penalización de la crispatio, y son flagelados por Cucúmbero Albo o la Sibila de Cumas.
El caso es que ahora los imprudentes iustus han sido proscritos y tienen que andar ocultándose para no acabar frente a las fieras en el circo. Y, si bien ahora el Emperador y sus acólitos parecen llevar una temporada sin jugar, no se descarta que vuelvan a hacerlo en el futuro. Y se dice que Pachilopiscis es también un experto a la hora de entrar y salir de los campos prohibidos, lo que sus seguidores, con espíritu deportivo, parece que van a premiar en los próximos comicios.